El diario El País publica hoy un amplio reportaje sobre el impacto de los libros electrónicos en el sector editorial, ¿Estamos preparados para Kindle?.

¿Qué opinas sobre estos nuevos soportes de lectura? ¿Están las editoriales preparadas para afrontar estos nuevos hábitos de lectura?

Etiquetas: de, digitalización, editoriales, electónicos, kindle, libros

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Respuestas a esta discusión

En primer lugar, Javier, gracias por introducir el debate y feliz año nuevo a todos.

Hasta este aparatito de Amazon, los experimentos con el libro electrónico han sido más bien estériles y los lectores siguen prefiriendo el libro en formato papel. Sí que es verdad que Kindle parece ser la apuesta más seria que se ha hecho en el terreno del libro electrónico, pero personalmente lo encuentro horrible y demasiado caro. Creo que nos quedan muchos prototipos por ver todavía antes de que llegue el definitivo. Me parece que este cachivache pasará a engrosar la lista de fracasos tecnológicos, integrada por los laserdiscs, telepics y compañía.
Además, por lo que veo en la página de Amazon, los precios del libro electrónico no son mucho más bajos que los del libro impreso, a pesar del considerable ahorro de los costes fijos de distribución, impresión, etc.
No dudo de que en el futuro convivirán libro electrónico y libro "tradicional", pero dudo mucho de que Kindle sea el punto de inflexión. Me parece más maniobra publicitaria que otra cosa...

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Tampoco yo estoy muy seguro de que el kindle vaya a ser el aparato definitivo que nos permita por fin disfrutar de los libros digitales. En todo caso, sin embargo, es un indicio de que algo se está moviendo en este ámbito. Tal vez el kindle se convierta en el primero que se pueda considerar viable y sea el empujón que se necesita para la aparición de otros más adecuado. A mi también me parece que tiene un precio prohibitivo (pero ya sabemos que, con el tiempo, la tecnología tiende a abaratarse), además es privativo, lo que también supone un problema.
Y en cuanto a la industria editorial, pues imagino que estará tan poco preparada como lo estuvo en su momento la discográfica o la cinematográfica, pero no tendrán más remedio que acostumbrarse y comenzar a pensar en aprovechar lo que ofrecen las nuevas tecnologías. Estoy seguro de que, aunque siempre digamos que el libro es el libro, y que no vamos a abandonar el libro de papel, somos muchos los que esperamos con cierta expectación la llegada del acceso real a los libros digitales.

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Hola,

Perdonar el retraso en mi respueta, pero he estado unos días de vacaciones!!!

Coincido con vosotros que la primera versión de Kindle no será el soporte de lectura definitivo de libos electrónicos, pero como todo nuevo producto tecnológico sus siguientes versiones irán mejorando sus actuales deficiencias y añadiendo nuevas funcionalidades.

Pero si creo que al igual que la primera versión del iPod, que fue también ampliamente criticada, marcó en 2001 un antes y un después en el sector discográfico, Kindle va a transformar nuestros hábitos de búsqueda, compra y lectura de libros.

Por primera vez, el proveedor de este tipo de aparatos no es un fabricante tecnológico como Sony, Panasonic o Apple. Esta vez la apuesta viene de una empresa del sector del libro, la principal librería virtual del mundo con 45 millones de clientes!. Estos clientes tienen acceso un nuevo dispositivo de lectura con un amplísimo fondo de libros digitalizados (cerca de 90.000 títulos) por menos de 8 euros cada ejemplar. Creo que esta apuesta marcará un antes y un después en el sector.

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Para el triunfo de un aparato de estos creo que hay dos cuestiones básicas, aparte de sus características técnicas: que sea completamente abierto, es decir, que nos permita leer cualquier libro, en cualquier formato, obtenido en cualquier lugar; que alcance un precio adecuado. Son características que hoy por hoy tiene cualquier mp3 y que deberá tener un el dispositivo de lectura electrónica que realmente quiera ser viable.

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Creo que hay una variante que plantea Javier que es de sumo interés: el hecho de que el soporte venga de una parte de la cadena de valor, en este caso podríamos decir que es una "librería". Ahora podría venir la pregunta: si la librería controla a los clientes y tiene el soporte para qué quiere al editor

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Desgraciadamente mi vista ya está lo suficientemente maltrecha como pensar en la lectura en pantalla como alternativa.

No me atrevo a jugar a visionario pero no me imagino a nadie intentando leer un ensayo o una gran novela sobre un soporte electrónico. Yo, particularmente, que trabajo a diario con ordenador, restrinjo mis lecturas en la pantalla a diarios digitales, blogs, redes sociales: es decir, lecturas rápidas, de fácil compresión e inmediata respuesta. Para artículos extensos sigo necesitando el papel.

Quizá las nuevas generaciones ya crezcan con el hábito de leer en pantalla más asimilado. Aunque parece que más que el hábito de leer en pantalla lo que están aprendiendo es el hábito de las lecturas rápidas, fáciles e inmediatas de los blogs, redes sociales y diarios digitales.

Respecto a la pregunta que plantea Txetxu, pienso que el librero siempre necesitará al editor a menos que se convierta en uno de ellos para controlar todo el proceso.

Tampoco seria de extrañar esa evolución en el sector: en las artes gráficas y publicidad ya sucedió hace años: las imprentas abrieron sus departamentos de preimpresión; las empresas de preimpresión de volvieron imprentas con la impresiòn digital y agencias de publicidad con el aumento de la demanda de ese tipo de servicios; las agencias de publicidad ya no sólo se dedican a la creatividad sino que también encuentran su nicho de mercado en la subcontratación de servicios de organización de eventos... hay decenas de creativos que hacen de comerciales para poder venderse...

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Bueno creo que de hecho y sobre todo en nichos de mercado vienen ya funcionando fórmulas, llamémosle "mixtas" desde hace mucho tiempo que además en unos casos han ido de la editorial a la librería y en otros al revés. Se me ocurren algunas cuantas: Ocho y Medio en temas de cine, Estvdio en Santander, Marcial Pons, Mundiprensa Díaz de Santos, Plot con la nueva librería que acaba de abrir en Madrid, Altair, La Central.... Son, por lo tanto, posibilidades que no son nuevas que llevan dándose hace tiempo y en el que se ve con claridad que una cosa es la función y otra quién la desempeña. Personalmente creo que habrá pasos hacia lo que alguna vez he llamado o la verticalidad temática o la verticalidad de los independientes, pero en cualquiera de los dos casos lo que hay por detrás es una comunidad de lectores a atender y cada uno deberá buscar con quién genra y con quién se alía para buscar esas comunidades-nicho de lectores.

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En cuanto a lo que comentas sobre la lectura en pantalla, ¿y si la pantalla no pareciera una pantalla? ¿Y si se pareciera a la página de un libro?

No sé si has visto este video:
http://www.youtube.com/watch?v=aK75RSQBZYs

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¡yo quiero uno de esos ahora!

y con tu permiso, colgaré el vídeo en mi blog.
No lo conocía.

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Bueno no sé para quién iba la pregunta, creo que para Rafa, pero me cuelo por medio y se me ocurre también pensar o preguntarme por qué intentamos buscar parecidos al nuevo soporte. Ello supone ya comparación, valoración y quizás, cerrar las puertas a algo realmente novedoso tanto en lo referente al soporte como a la gestión del contenido.

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Yo también lo he colgado en mi blog y, por supuesto, en cuanto haya algo así, me lo agencio volando (si no cuesta una millonada). Y estoy de acuerdo contigo Txetxu, creo que tenemos demasiados prejuicios en torno a la lectura digital. No es que abogue por la desaparición del libro como objeto físico, es que me parece que, a la larga, será inevitable. Creo que ocurrirá lo mismo que pasó con los vinilos (cuando nadie los llamaba vinilos). Con la llegada del CD todo el mundo dijo que no era lo mismo, que un disco de vinilo con su funda grande era un placer que no se podía comparar con la cajita de plástico de un CD. Y con el tiempo han llegado a convertirse (los vinilos) en objetos para coleccionistas. Con el libro puede pasar lo mismo. Algún día, no muy lejano, habrá algo como lo del vídeo, tan versátil y tan cómodo que solo compraremos libros físicos con afán coleccionista, ediciones muy cuidadas, libros de arte, cosas así. Pero la literatura, sobre todo las novedades, sobre cuyo valor aún no estamos demasiado seguros antes de llegar a ellas, las leeremos en digital.

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No hace mucho, el editor era el propio librero, aliado con la tecnología de la imprenta. Tenía el contacto con el cliente. Se me ocurre un cierto giro en esta historia de comercialización de contenidos (ante libro, sólo libro). Los libreros siguen en contacto con los lectores (cierto también que no sólo los libreros); si la tecnología que facilita acceso a fondos hoy impensable se alía con la labor continua, de asesoramiento, de recomendación del librero... no sé que resultaría, pero algo distinto, creo.

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